Un análisis realizado a 24 altos cargos políticos de 19 países de la Unión Europea ha revelado que más de la mitad de ellos tienen en su sangre unas concentraciones de PFAS que podrían entrañar riesgos para la salud. Los PFAS, también conocidos como “tóxicos eternos”, están presentes en el agua, los alimentos e innumerables productos cotidianos, y han sido asociados a un mayor riesgo de problemas como distintos cánceres, infertilidad, trastornos tiroideos o de la inmunidad.