Los datos no dejan lugar a dudas: comemos no mucha, sino muchísima carne. Y, especialmente, comemos una barbaridad de la carne más insana: la roja y la procesada. Comemos seis veces más carne de la recomendación máxima, y eso es mucho; pero, además, comemos diez veces más carne roja de la recomendada y ocho veces más de la procesada. ¿Y qué hay de la población infantil española? Come entre 3,5 y 4 veces más carne que el máximo recomendado; 3,5 veces más carne roja y entre el doble y el triple de procesada. Resultado: más cáncer y otros problemas de salud. Un texto de Justicia Alimentaria que publicamos por el evidente interés que tiene para nuestros lectores.